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The Interpreter (La Intérprete) de Sydney Pollack
Generalmente este tipo de películas no suelen ser buenas. Sobre todo en estos últimos tiempos en que la situación mundial llegó casi hasta una hegemonía ya agotadora y donde la amenaza identificada en grupos terroristas justifica el accionar de los buenos (aunque la amenaza la vean sólo los buenos, y los buenos en realidad sean más malos que los malos...), Hollywood no se compromete más que a admitir que de vez en cuando se bombardea a inocentes, obviamente resaltando el concepto de Justicia... Así las películas de suspenso o thrillers de intriga internacional quedaron reducidos a investigaciones de exmilitares por su accionar en la guerra del Golfo, o complots para desatar una Tercera Guerra Mundial con fines comerciales. ¿Qué me llevó entonces a ver esta película? Tres razones. Uno: trabaja Sean Penn. Dos: Trabaja Nicole Kidman. Tres: dirige Sydney Pollack. Empecemos entonces por ahí. Hace poco vi la gran Los Tres Días del Condor, con Robert Redford. Película setentosa dirijida por Pollack. Así me enteré que el director fue también responsable de The Firm y Havanna (y además el bodrio de Out of Africa-Africa mía, y Tootsie entre otras). Nicole Kidman llama la atención siempre y Sean Penn... es Sean Penn, garantía de buenas películas. No podían fallarme los tres. Y no lo hicieron. Kidman es Silvia Broom, intérprete de la ONU, una de las pocas que habla el dialecto Ku, idioma de Motobo, país ficticio de África. Una noche, luego de un simulacro de evacuación en la ONU, vuelve a buscar sus cosas y escucha de casualidad (¿o no?) que planean asesinar al genocida presidente de Motobo, quién a los pocos días tiene pensado presentarse ante la Asamblea General a dar un discurso para justificar las matanzas en su país. Penn es Tobin Keller, agente de la CIA al que le encargan investigar a Broom: su historia no suena muy convincente y la Agencia piensa que ella puede haber inventado todo. Kidman se paranoiquea, Penn saca a relucir su talento, es especial cuando le cuenta su pasado, y logran juntos un par de escenas muy buenas, con discursos sólidos y convincentes. (a pesar de que en ningún momento no se los ve uno al lado del otro en la pantalla...¿tendrá algo que ver la altura de ambos?). Resulta muy interesante que lo más importante en la composición de los dos personajes principales sean sus historias pasadas y cómo cada uno de ellos vive de acuerdo a eso, y no sólo estén determinados sino que lo hagan coherentemente: Broom y sus años en África, la muerte de su familia, y el activismo político-guerrillero; Keller y la muerte de su esposa en un accidente. A partir de esa premisa inicial, Pollack construye bien el suspenso e intriga hasta casi el final, y mantiene el interés a lo largo de toda la película, incluso cuando tiene que bajar un poco el ritmo hacia la mitad. Pero se equivoca al hacer muy evidente desde el principio ciertas acciones del Secretario de Seguridad de Mutobo, Jesper Christensen, sin contar la cara y gestos que pone el actor danés, que hacen que intuyamos que el tipo tiene algo que ver. La trama de la película por suerte no se complica con giros retorcidos ni vueltas tan inesperadas, ni las muchas habladurías típicas de estos complots, y es fácil de llevar. También es llamativo que el momento de máxima tensión, ese que hace que estemos al borde al asiento, no es al final de la película, sino mucho antes del desenlace. Una secuencia que comienza con dos acciones separadas y que termina uniendo esas dos acciones en una sola, con casi todos los personajes en el juego es de lo mejorcito que haya visto en este clase de filmes. La tensión es tan grande y está tan bien filmada que no sólo vale la pena por sí sola, sino que hace que respiremos y descansemos agotados como si hubiésemos participado de ella. El trasfondo político-internacional en realidad mucho no interesa, y está más para darle un sentido o ambientar la película en un determinado contexto. Es la primera vez que el cine entra al edificio de las Naciones Unidas. Pollack logro que le permitieran filmar en el hall y la Asamblea General los fines de semana, cosa que no había conseguido ni Hitchcock cuando quiso usar sus instalaciones para North by northwest-Intriga internacional. No importa demasiado el mensaje internacionalista de paz ya que el país del que se habla es ficticio, a pesar que conflicto pueda ocurrir en cualquier país africano (de hecho, han sucedido y suceden cosas similares o peores), sino que lamentablemente lo importante acá también es Estados Unidos, y su seguridad. A pesar de dejar bien en claro que la ONU es territorio internacional, la principal preocupación de las agencias de seguridad es que asesinen en New York, frente a todo el mundo, a un líder genocida con el que ellos también estaban enfrentados. Ante todo, la imagen de seguridad y aparente neutralidad respecto a asuntos internos de los países. En fin... Pollack utiliza ese contexto para desarrollar y poner mucho más énfasis en la relación entre los personajes de Penn y Kidman y sus conflictos internos. En cuanto a las actuaciones, a pesar de ser un cubito de hielo y poner un acento extraño, Kidman zafa. Sean Penn está excelente, como en casi todas sus películas. Catherine Keener (Being John Malkovich) acompaña correctamente y Pollack reservó para si mismo un pequeño papel como jefe de Penn en la CIA. Estoy seguro que el mismo guión en manos de cualquier director de acción, y con Denzel Washington en el papel del Agente Keller, esta película hubiera sido una garcha. Gracias Pollack por no haber dejado que pase eso.
Puntaje: 3 + 0,5 (medio punto extra por la escena del bus) = 3.5 sobre 5
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Guión de: . |
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